Todo momento es bueno para aprender

María de la Concepción, de 64 años, pasó 4 semanas estudiando inglés en ILSC Nueva Delhi, en la India. Eligió este destino porque su tío vivía en Bombay, por lo que ya conocía el país y estaba familiarizada con la cultura india. Reservó su vuelo en septiembre para viajar en diciembre. Recomienda viajar a la India en invierno, porque el clima es agradable.

 

¿Qué tal era la escuela de Nueva Delhi?            

Me gustó mucho estudiar ahí, los profesores eran muy majos. Me alojaba en un apartamento situado justo al lado de la escuela, así que podía ir andando a clase. La persona encargada del apartamento era muy amable. ¡Tenía todo lo que necesitaba, incluido internet!

Class shot

 

¿Cómo fue tu primer día en la India?

Llegué a Nueva Delhi un domingo, así que no había clase. Di una vuelta con uno de mis compañeros de clase japoneses y desayunamos juntos. Me dio algunos consejos y me explicó cómo funcionaba la escuela.

 

Describe un día cualquiera de tu estancia en Nueva Delhi

Me levantaba y hacía el desayuno. En los supermercados se puede encontrar de todo, pero hay que tener cuidado con la comida preparada, porque suele ser muy picante y no todo el mundo está acostumbrado. También hay un gran centro comercial al lado de la escuela donde puedes comprar todo lo que necesitas. Delhi es una ciudad enorme y bastante cara, comparada con el resto del país. Tiene buenas infraestructuras y puedes moverte por toda la ciudad en metro.

Hice el curso intensivo: dábamos gramática por la mañana y, por las tardes, hacíamos expresión oral. Teníamos conversaciones sobre temas diversos con los profesores y compañeros. Fue la manera perfecta para mejorar mi fluidez oral (para mí, esa es la parte más difícil de aprender un idioma). Me gustaba conversar largo y tendido con mis compañeros daneses y holandeses, porque su inglés era muy bueno.

La escuela organizaba algunas actividades para el tiempo libre. Además, fui a Bombay un fin de semana… ¡hizo 37 ºC, muchísimo calor! Me encantó conocer la realidad del país, el contraste entre los lujos y la pobreza. Los fines de semana, los estudiantes alquilaban un coche y visitaban diferentes ciudades: Bombay, Calcuta…

 

¿Te integraste bien con tus compañeros?

No hice un programa 50+ porque esta escuela no lo ofrecía, pero la edad no fue un problema; había de todo. Conocí gente de todas las edades de Francia, Bélgica, Suiza, Japón, Brasil… ¡Me llevaba bien con todo el mundo y una compañera japonesa incluso me invitó a su boda en Tokio! Además, me gustó el hecho de no encontrarme con castellanohablantes, ya que tuve que utilizar el inglés todo el rato. También tuve ocasión de usar un poco de francés que aprendí en el instituto de joven.

Gracias a los debates que teníamos en clase y a las reuniones con los demás estudiantes, mi nivel de inglés mejoró un montón y me siento mucho más cómoda. ¡Ahora tengo un nivel intermedio alto!

Maria,Yuji,Paulien

 

¿Te gustaría volver a la India?

Me encantaría volver (y volveré) porque me acostumbré al estilo de vida. Muchos otros estudiantes comentaron que también querían volver, nos encantó a todos. Mis compañeros eran gente inteligente y les encantaba viaja, como a mí.

ILSC Nueva Delhi daba clases de inglés gratuitas a niños de 12 a 16 años. La mayoría de los habitantes de Delhi, sobre todo los más pobres, no hablan inglés, y quieren aprenderlo para conseguir un trabajo. También había gente que estaba estudiando hindi para comunicarse con los niños. Me gustaría aprender hindi para enseñar español o para trabajar en un orfanato. Esto me permitiría seguir mejorando mi inglés.

Me jubilé hace un año; trabajaba en la administración de la Seguridad Social en Barcelona. Ahora doy clase de inglés y español a inmigrantes. Mis amigos son más tranquilos y les gusta quedarse en Barcelona; es algo que no entiendo porque a mí me encanta viajar, conocer gente nueva y descubrir otras culturas.

Tengo intención de volver a Nueva Delhi entre noviembre y marzo del año que viene, porque el clima es perfecto en esa época.

 

Este viaje lingüístico permitió a María de la Concepción encontrar su próximo reto. ¿Cuál es el tuyo? ¡Cuéntanoslo en la sección de comentarios!

Por Marion Picard

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