El sueño de todo trotamundos – o cómo gané una estancia lingüística en EE. UU.

Una tarde, vi que tenía una llamada perdida de un número desconocido en mi teléfono móvil. Normalmente, ignoro estos mensajes sin más… pero esta vez, por algún motivo, me dije: «¿Y si es importante? Voy a llamar». Ahí es cuando me llevé la sorpresa. Me dijeron: «Menos mal que has llamado. ¡Te ha tocado una estancia de dos semanas en San Francisco!». «¿Es una broma? – dije – ¿De qué concurso hablan?». Y ahí es cuando lo recordé; me había apuntado a un sorteo que había visto en Facebook, en el que se podía ganar un viaje en el destino de mi elección. Rellené el formulario de participación con pocas esperanzas (ya que estas cosas nunca tocan, ¿no?).

Después de un rato, logré asimilar que realmente había ganado el viaje. Eso sí, no fue hasta que pisé suelo americano que me di cuenta de que iba a pasar unos días en mi ciudad favorita… así, como quien no quiere la cosa. Cuando llegué a casa de mi familia anfitriona, a las diez y media de la noche, después del largo viaje, me tumbé sobre la cama totalmente agotada, para tratar de acostumbrarme cuanto antes al cambio de horario que se anunciaba difícil.

bakerbeach

No descansé mucho. La mañana siguiente, me dirigí al centro de San Francisco, ya que era mi primer día de clase en St. Giles International. Nos dieron mucha información y todos los participantes hicimos una prueba de nivel.

No tardé en conocer a los estudiantes con los que pasaría el resto de la tarde. Lo reconozco, la mayoría eran alemanes, como yo… ¡es increíble lo mucho que une compartir lengua materna! Yo estaba entre las que hacían una estancia corta, ya que la mayoría de los estudiantes pasaban el doble de tiempo que yo, y muchos de ellos incluso más de un mes. El día siguiente, empezaron las clases (y tuve la suerte de estar en un grupo de solo dos personas). Pero la semana siguiente, llegarían más estudiantes.

Mi momento de gloria fue durante un concurso muy divertido, logrando el empate para el «German team». Como en mi grupo éramos mayoritariamente suizos, la pregunta era: «¿Quién ganará? ¿Los francófonos o los germanófonos?». La semana terminó tan bien como comenzó, con mucha conversación y un temario muy interesante.

Haight

Me encantaba pasar tiempo en la escuela, casi tanto como descubrir la increíble ciudad de San Francisco. Desde shopping hasta sightseeing… ¡hay de todo! Además, gracias a la ubicación céntrica de St. Giles, es muy fácil y cómodo llegar a los sitios. Tomar un ferry para visitar la ciudad vecina de Sausalito o la isla de Alcatraz, famosa por su prisión (fui el único día que llovía, ¡qué ojo!). Explorar el barrio de Haight-Ashbury en compañía de un hippie auténtico o descubrir un rincón paradisiaco en Land’s End, haciendo una parada en Baker Beach para disfrutar de una preciosa vista del Goldern Gate Bridge… ¡estos fueron algunos de mis flechazos! ¡Y también hay buena comida! Yo aconsejo ir al Farmer’s Market de al lado del Ferry Building (sobre todo los sábados).

¿Pero sabéis qué fue lo mejor de mi estancia en la «City by the bay»? ¡Mi estupenda madre anfitriona! Ella y los estudiantes que nos alojábamos en su casa hablábamos largo y tendido cada día después de cenar. Nos encantaba escuchar sus historias, que contaba con mucha alegría. Reconozco que viajar es la mejor manera de conocer otras culturas y, como no podía ser de otra manera, volví a casa con la agenda llena de direcciones de nuevos amigos japoneses, españoles y suizos.

SFdowntown

Muchísimas gracias a ESL por la oportunidad de vivir esta experiencia y de conocer gente increíble – no solo durante el viaje, sino también mientras me ayudaban a preparar todo.

Por Jessica Steber

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