Aprender inglés en Auckland parecía una locura

Mi experiencia en Auckland ha sido genial, eso sí, aconsejo que todo aquel que vaya y le guste el buen tiempo y el calor vaya a partir de diciembre o enero, que es cuando empieza el verano allí, ya que yo empecé el curso en septiembre, y esos meses hasta diciembre fueron muy lluviosos e incluso hacía mucho frío y viento. Dicen que puede haber 4 estaciones en un mismo día.

Creo que desde el principio cuando empece con el asesoramiento con Antonio y la organización del viaje fue todo genial. Sé que ir a aprender inglés a Auckland puede parecer una locura, teniendo países de habla inglesa tan cerca como Inglaterra o Irlanda, pero para mí ha merecido mucho la pena, ya que ves sitios nuevos, diferentes culturas, y eso me ha servido por supuesto para mejorar mi inglés, pero también para crecer como persona y madurar.

Auckland es una ciudad cosmopolita, donde el 40% de la población es de origen asiático. En las clases también sobre todo son asiáticos, brasileños, colombianos y muy pocos españoles, por lo que para mí fue el mejor lugar para aprender y mejorar mi inglés. Los profesores son muy simpáticos y, al final, es como si fueran uno más de la clase. Al haber tanta variedad de culturas y nacionalidades, aprendes muchísimas cosas.

NZ-Paloma

Yo me alojé en YMCA hostel, donde tienes tu propia habitación con nevera para ti sola. El baño y las duchas son comunes, pero siempre están muy limpias. La cocina también es compartida y hay áreas comunes con televisión, futbolín, billar y pin pon. Dos viernes al mes hay pizza gratis y todos los domingos hay sesión de cine en inglés con subtítulos y palomitas. Para mi el hostel fue la mejor opción ya que la mayoría de gente que vivía con familia vivía muy lejos y el medio de transporte a partir de una hora tiene malas comunicaciones.

 

Nueva Zelanda es un país espectacular, muy seguro y la gente es muy amable. Aconsejo que reserven tiempo para visitar también la isla sur, ya que dicen que es la más bonita, Fiji y por supuesto Australia.

Por Paloma Wilhelmi Cancer

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