Las competencias lingüísticas NO lo son todo…

Carrera abril 16, 2014

Aprender un idioma en inmersión es la manera más rápida de desarrollar una fluencia en dicho idioma. Pero las competencias lingüísticas son solamente una de las ventajas que adquirirás al estudiar en el extranjero; toda una serie de competencias intangibles forman también parte del paquete.

Estas se conocen como soft skills (competencias flexibles), y aunque son bastante difíciles de demostrar en tu CV, donde todo el mundo es un “activo compañero de equipo”, figuran entre los rasgos más valorados por los empleadores. Una vez que se te cite para una entrevista de trabajo, estas competencias te harán destacar por encima de los demás candidatos.

También se trata de competencias básicas que  mejorarán tu vida de modos totalmente inesperados.

¿Qué son las soft skills?

Las soft skills son valores como la flexibilidad, la resolución de problemas y la capacidad para trabajar en equipo. Las habilidades de comunicación, y especialmente las capacidades para escuchar y aceptar comentarios constructivos figuran entre las soft skills más valoradas, porque demuestran una voluntad de aprender.

Muchas de estas capacidades surgen con la confianza y, a la vez, tu confianza aumentará a medida que vayas desarrollando estas competencias. La confianza engendra éxito, el éxito engendra confianza.

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Las empresas invierten mucho dinero en desarrollar las soft skills de sus trabajadores, por lo que si puedes demostrar durante una entrevista que has adquirido estos valores por ti mismo, por iniciativa propia, esto te convierte en un activo muy valioso. Lo mejor es que estas competencias se han convertido en parte de lo que eres tú: no hará falta que las resaltes, porque ya saltarán a la vista.

Y eso ¿qué tiene que ver con un viaje de estudios lingüísticos?

Gaëlle Duriaux estudió inglés durante tres meses en Londres y lo describe como “una experiencia vital [que] te enseña mucho sobre el idioma, lo cual es el objetivo principal. pero también sobre cómo ser independiente y gestionarte por ti mismo”.

Las competencias que necesitarás en clase, como el trabajo en equipo y las habilidades de presentación, son directamente transferibles a tu vida profesional. Poder expresarse en clase, particularmente en una lengua extranjera, requiere coraje y capacidad para superar el miedo. Aunque te parezca increíble, hasta las más consumadas estrellas del deporte, del espectáculo y oradores públicos se ponen nerviosos. La diferencia consiste en que, a través de la experiencia, sabrás cómo superar tus temores.

Las técnicas que emplearás al estudiar un idioma pueden también transferirse a la educación superior, tanto si se trata de trucos para estimular la memoria como la mnemotecnia, como de las habilidades de preparación necesarias para una presentación.

Fuera del salón de clases, sus experiencias también te ayudarán a volverte más flexible. Las cosas funcionan de manera distinta en otros países: en algunos lugares, tu autobús llegará exactamente en el horario previsto; en otros, llegará una hora tarde; en otros, puede que incluso no llegue nunca… aun así, la vida sigue. Vivir en otro país pone en perspectiva los desafíos del lugar de trabajo.

Jeanne estudió inglés durante 24 semanas en San Francisco y dice que “tenía estereotipos de algunas culturas, pero ya los he abandonado por completo gracias a esta experiencia… Soy menos tímida que antes de venir aquí, porque estoy obligada a hablar y a ser más abierta [y] también he adquirido mucha independencia”.

Desarrollarás tus soft skills a fuerza de salir de tu “zona de comodidad”, plantearte el reto de probar algo nuevo y, lo más importante, conocer gente nueva.

El elemento cultural

En un viaje de estudios lingüísticos, conocerás a gente procedente de todo el mundo, no solo del país en el que estudies. Traerán consigo trayectorias y experiencia de vida muy diferentes, así como expectativas y tradiciones culturales diversas. Estas serán las personas con las que trabajarás en clase, durante varias horas al día, comunicándote totalmente en un idioma extranjero.

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No es inhabitual encontrarse en una clase con gente de cuatro continentes distintos. Fabio Quintero estudió inglés durante 22 semanas en Auckland y asegura que “lo más interesante es la oportunidad de compartir con gente de diversas culturas; conocerlos y convivir con ellos es realmente genial… además, puedes hacer cosas fuera de lo común que nunca imaginarías que harías, y eso te brinda una perspectiva diferente a lo que solías oír acerca de otros países”.

La comprensión cultural nunca ha cobrado mayor importancia que hoy en día, en nuestro mundo cada vez más globalizado. Naturalmente, cuanto más tiempo inviertas en inmersión, más flexible e internacional te volverás.

Manon Subilia estudió inglés durante diez semanas en Fort Lauderdale y dice que “éramos el equipo perfecto y nos ayudábamos los unos a los otros con el fin de alcanzar nuestra meta… por supuesto, también tienes ocasión de visitar el país y aprender sobre su cultura, pero son tus nuevos amigos quienes realmente cambian tu modo de ver la vida”.

No estamos asegurando que estudiar un idioma en el exterior cambiará tu vida, pero ciertamente puede hacerlo. Y esos cambios te harán más seguro de ti mismo, más feliz y con mayor capacidad para conseguir empleo.

Si has estudiado en el extranjero, ¿te hizo cambiar? Puedes compartir tu experiencia en los comentarios.

Imágenes: El apretón de manos por torbakhopper por mediación de CC, Socialising in Italy © Alex Hammond
Por Alex Hammond

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