Por qué el de Australia es el café más interesante del mundo (y cómo hacerte ‘barista’ mientras aprendes inglés)

Carrera enero 12, 2015

Cuando Howard Schultz visitó Milán a principios de los 80, tuvo una revelación. En los cientos de cafeterías que se sucedían en las calles de la ciudad, los clientes disfrutaban de mucho más que del café; estaban pasando un rato agradable en un “tercer lugar” que no era ni su hogar ni el lugar de trabajo.

Podían reunirse, leer el periódico, ver el fútbol… todo ello sin obligaciones ni estrés (y con una taza de café en la mano).

Schultz se llevo está reflexión consigo a Seattle, y no tardó en aplicarla a su empresa. Tres décadas después, Starbucks es la mayor cadena de cafeterías del mundo.

Un capuchino sin espuma, por favor

La novedad que introdujo Starbucks fue el hecho de combinar el concepto del “tercer lugar” con una variedad más amplia de bebidas y exportarlo a países en los que la cultura del café no estaba tan arraigada como en algunas zonas de Europa.

Prueba a pedir un “Vainilla Frappuccino de Crema” o un “Espresso Caramel Macchiato” en una cafetería tradicional europea… verás como no se enteran. Las costumbres que inspiraron a Howard Schultz han cambiado muy poco con el paso del tiempo.

Por ejemplo, la Unesco describe las cafeterías vienesas como un lugar “en el que se consume tiempo y espacio, pero solo te cobran por el café”. En ellas se filosofaba, se planeaban revoluciones y se escribía. La cafetería “Les Deux Magots” de París fue el tercer espacio de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Ernest Hemingway y Pablo Picasso.

¿Por qué cambiar algo que funciona?

El problema con las costumbres es que pueden frenar la innovación. Si un proveedor lleva décadas ofreciendo buen café y los clientes siguen consumiendo, no hay por qué forzar el cambio.

Starbucks y compañía, por su parte, son grandes multinacionales. Las bebidas innovadoras y un tercer espacio acogedor son simplemente una manera de multiplicar los beneficios.

Un país ha encontrado el equilibrio entre la tradición Europea y la innovación del nuevo mundo.

El auge del ‘barista’ australiano

Las cafeterías abundan en las calles de las ciudades australianas. Llegaron al país con los inmigrantes del sur de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, y en ellos se combina a la perfección el concepto tradicional del tercer espacio con el arte del barista de hoy en día.

Como es habitual en el nuevo mundo, los baristas australianos adaptan las costumbres europeas, sin miedo a experimentar con nuevas técnicas y proveedores.

Lo que hace destacar en este sector a ciudades como Brisbane, Melbourne o Sídney, es que la cultura del café se ha desarrollado sin la influencia de las cadenas internacionales. Starbucks tuvo una llegada agresiva a Australia… y acabó cerrando dos tercios de sus cafeterías alegando que existía “una cultura del café muy sofisticada” que no quería o no necesitaba una cadena multinacional.

Programa “Inglés + Barista” en Brisbane

Si quieres mejorar tus conocimientos de inglés, adquirir experiencia profesional y hacer amigos en uno de los principales destinos para amantes del café, tenemos el programa perfecto para ti.

Estudia la lengua y aprende la técnica del barista en Brisbane. Además de un cursar un programa intensivo de inglés, adquirirás un título reconocido de formación profesional impartido por expertos autóctonos. Una vez hayas terminado la formación, puedes buscar un puesto para estudiantes en uno de las fantásticas cafeterías de la ciudad.

Este programa no es solo un punto fuerte en tu CV, sino que te permite sumergirte totalmente en la vida autóctona. Al trabajar en una cafetería en Brisbane, conocerás gente de todo tipo, tanto de la ciudad como del resto del mundo.

En el corazón de una comunidad

Veinteañeros barbudos escribiendo guiones, madres jóvenes o una avalancha de ejecutivos; todos tienen en común la pasión por el grano y la necesidad de un espacio para disfrutarlo.

Cuando eres barista, toda una tropa de personas depende de tus habilidades cafeteras para su chute diario, además de para disfrutar de una buena taza mientras se ponen al día con sus amistades en su tercer lugar predilecto.

Trabajar en el extranjero es una de las mejores maneras de mejorar tus aptitudes lingüísticas mientras vives una experiencia auténtica. Y, lo mejor de todo, te traerás de vuelta a casa una serie de habilidades profesionales que te harán mucho más atractivo para las empresas (¡además de la habilidad para preparar el café perfecto!).

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Imágenes: Steve Corey (CC BY-ND 2.0), Alpha (CC BY-ND 2.0), torbakhopper HE DEAD (CC BY-ND 2.0), Olga Filonenko (CC BY-ND 2.0)
Por Océane Tache

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